La pandemia de COVID-19 tuvo graves consecuencias en la salud y el bienestar de millones de personas. Diversos estudios intentan identificar los principales efectos que la crisis y los sucesivos confinamientos han tenido en la salud mental de los ciudadanos. Esta investigación analiza las estrategias de afrontamiento generadas por estudiantes de un grupo comunitario y un grupo clínico en respuesta a esta crisis, utilizando el Inventario de Respuestas de Afrontamiento para Adultos (CRI-A) de Moos con una muestra de 1074 estudiantes de la Universidad de Extremadura. Se han llevado a cabo análisis multivariantes y análisis de curvas ROC (receiver operating characteristic), revelando, entre otras cuestiones, una mayor predisposición de la muestra clínica hacia factores como la búsqueda de guía y apoyo, la evitación cognitiva o la descarga emocional. Los resultados muestran que los estudiantes con problemas de salud mental previos presentan una respuesta de afrontamiento poco saludable basada en estrategias de evitación. Este grupo de estudiantes sufre una doble fuente de malestar y ansiedad: una derivada de sus problemas psicopatológicos previos y el estrés del confinamiento, y otra originada por una respuesta de afrontamiento ineficiente, lo que hace que dichas estrategias de afrontamiento aumenten los niveles de angustia y ansiedad.
